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| Foto: Kyle Thompson |
< Explosión. El protagonista saltando en cámara lenta, la onda expansiva lo tira al suelo pero sobrevive.>
Este tal vez sea el ejemplo más trillado y tradicional de bomba. (Mezclado con el ejemplo más trillado y tradicional de bomba del cine).
Imaginemos esta bomba como una conjunción de palabras, que después de ser mencionadas modifican de forma irreversible la situación. Algunas se guardan muchos años, otras se activan y explotan a las pocas semanas, solamente el fabricante es dueño del cronómetro y de él (y su coraje tal vez) depende el futuro de esta. Hay bombas que requieren de poca ingeniería como bombas cuya complejidad sobrepasa los límites de la ciencia ficción actual, y las hay de todo tipo, algunas pueden generar una alegría inmensa y otras un dolor del mismo tenor.
El fabricante de bombas valga la redundancia es el encargado de ensamblar la bomba, ordenar meticulosamente cada una de las palabras que va a seleccionar, las cuales deben estallar frente al otro en el instante adecuado, en el momento preciso, para generar el efecto deseado.
La misma bomba puede tener efectos casi antagónicos en dos personas distintas, también es necesario decir. No hay dos que reaccionen igual frente a una misma bomba.
Me gusta el ejemplo del principio aunque sea de los más trillados ya que sigue siendo de los más complejos y va variando a medida que avanza la vida del protagonista. Aunque en general la ingeniería de esta bomba responde siempre a los mismos patrones: va atada al cuerpo y en ella se juega la integridad del fabricante.
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| Foto: Kyle Thompson |
¿Frente a esta situación como reacciona la otra persona? Digamos que desde la otra perspectiva hay dos visiones posibles: una en forma de fuegos artificiales y otra en forma de molotov.
Sobre el primer caso no hay mucho que decir, van a vivir felices para siempre o al menos hasta que los libidos vuelvan a sus lugares de origen y se den cuenta que no eran tan "tal para cual" (pero ese ya será tema de otra entrada).
Sobre el segundo caso se puede proceder de varias maneras: los más empáticos trataran de apagar el fuego de la forma más efectiva posible para que el inmolado trate de juntarse dos o tres pedazos del piso (un brazo y una pierna aunque sea, para volver a la casa), para esto van a utilizar todo tipo de mecanismos de inhibición, algunos menos originales que otros (valga la redundancia mencionar que ante una bomba tan trillada como un "te amo" también hay una serie de mecanismos de inhibición igualmente trillados, que las películas se hartaron de mostrar por lo que no me voy a extender sobre ellos). La otra forma de proceder, la menos empática tal vez, es dejar al otro prendiéndose fuego y seguir comiendo la hamburguesa.
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| Foto: Kyle Thompson |
Cualquiera sea el lugar donde nos toque estar, portadores de la bomba, o de forma pasiva frente a esta, es necesario saber que las bombas se hicieron para explotar, que la forma de la vida está dada por los cráteres que estas dejan y que la memoria solo termina recordando explosiones.



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